Un dia en el Pensativo.

El fútbol es uno de los deportes consentidos en Guatemala. Una y otra vez podrás ver a los aficionados apoyar, pelear, renunciar y luego arrepentirse y volver a apoyar a sus equipos favoritos. El fútbol se vive con pasión.

Revista Qué Pasa estuvo en el Estadio Pensativo el día en que La Antigua anotó el gol que les ayudó a pasar a la semifinal, y además de vivir la emoción junto con la afición, pudimos observar cómo es un día en el Estadio Pensativo.

Desde casi las siete de la mañana, se forma la fila de los aficionados quienes buscan entrar al estadio. Los lugares no son numerados, y los fanáticos quieren conseguir un buen lugar en una de las dos localidades disponibles – Tribuna y Preferencia.

Además de los aficionados, afuera del estadio también se hacen presentes los vendedores de camisetas, gorros y trompetas plásticas. Conforme pasa el tiempo, van abriéndose las ventas de algunos de los vecinos de la Calle Ancha quienes aprovechan para preparar comida y ofrecer bebidas que deben ser consumidas antes de entrar al estadio, pues no son permitidas adentro las bebidas de afuera. Adentro del estadio sí habrá una o dos ventas en las que se puede comprar bebidas y chucherías.

Si asistes a un partido, tampoco es recomendable llevar muchas monedas o llaves porque, por seguridad, pueden quitártelas. Según explica uno de los encargados de la seguridad, es bastante común que algunos aficionados molestos (de cualquier equipo) aprovechan a tirarle las monedas al árbitro o a los mismos jugadores.

Al acercarse a la entrada del estadio donde está la taquilla, es evidente la conmoción que causan las edecanes que llegan a promover servicios de telefonía, bebidas, y de los patrocinadores del equipo. Grandes y chicos, todos sonríen mientras les hacen la foto con una de estas guapas mujeres.

Una vez que la fila se mueve y finalmente entras al estadio, hay un cambio perceptible en el ambiente; es una fiesta que inicia con humo verde (el color del equipo de La Antigua – los Panzas Verdes) cubriendo una buena parte del área de Preferencia. Un mar de camisetas de color verde, así como algunas de color morado del equipo de oposición, se sitúan en los graderíos, y luego llega el ruido de las trompetas y los tambores.

Hay una especie de camaradería entre los asistentes. Una vez dentro, no importa si es tu primera, segunda o centésima vez apoyando al equipo. Al unísono, durante las faltas o cuando se fallan los goles, la audiencia grita y – seamos sinceros – insulta coloridamente al culpable.

Por casi dos horas el sol es fuerte, las emociones están al máximo y cada minuto cuenta. Eres parte de esta marea verde que vibra, que ríe y que cree en su equipo. Al final, no importa si La Antigua pierde, la porra no deja nunca de gritar

¡Vamos Antigua!

Escrito por: Sofía Letona

Fotos por: Sofía Letona

Fotografía Panorámica: @Nolasces

Leave a Reply